viernes, 1 de mayo de 2026

Hablemos de: Adiós, bloqueo lector



En noviembre del año pasado entré en uno de los bloqueos lectores más largos que he tenido.

Lo extraño era que no había perdido las ganas de leer. Seguía mirando mis libros con ganas de tomar uno y sentarme a disfrutar una historia, acompañar a los personajes con los que siempre busco la conexión. Quería leer, pero no encontraba el impulso para hacerlo.

Creo que gran parte comenzó con un libro pendiente de reseña que simplemente no estaba disfrutando. Tengo la mala costumbre de terminar los libros incluso cuando no me están convenciendo, porque más de una vez me ha pasado que las últimas páginas terminan cambiándolo todo para mí. Pero esta vez no ocurrió. Me obligué tanto a seguir avanzando que llegó un punto donde incluso ver el libro me agotaba. Y supongo que eso se mezcló con otras cosas. Mi trabajo ya implica leer muchísimo material académico todos los días, así que la lectura empezó a sentirse menos "yo" y más como otra tarea pendiente.

A pesar de todo, nunca sentí que hubiera dejado atrás mi etapa lectora -algo que me dijeron a menudo- era más bien una sensación extraña de desconexión, como si hubiera perdido temporalmente el camino hacia algo que siempre había sido importante para mí. Seguía mirando mis libros, emocionándome con novedades y viendo aquellos que llevan años en el estante; solo que no encontraba el impulso para volver a conectar con la lectura de la forma en que lo hacía antes.

Pero este año me dije que necesitaba volver a hacer espacio para mí misma. Tomar decisiones que me ayudaran a sentirme más presente, más conectada conmigo y con las cosas que disfruto. Y curiosamente, una de las primeras cosas que regresó fue la escritura. Poco a poco volví a escribir, a veces páginas enteras, otras apenas unas líneas, pero mientras más escribía más me daba ese bichito de leer, porque siempre he sentido que mi identidad lectora y mi escritura están conectadas. Cuando una parte de mí se apaga, la otra también lo resiente.

Ahora ambas están despiertas. 

Y parte de ese círculo es el blog.

Cuando lo empecé estábamos en pandemia y necesitaba hablar de los libros que me estaban acompañando, estaba terminando mi carrera universitaria y me permitía descansar en ellos. Luego empecé a trabajar y leer también era parte de la ecuación aunque había plazos que cumplir, opiniones que dar, buscar equilibrio. Ahora, estoy en un camino que se siente mucho más honesto conmigo misma.

Quizás el blog cambie un poco. Tal vez las reseñas sean distintas, tal vez aparezcan más entradas como esta, más personales, más cercanas. Pero creo que eso también forma parte de crecer como lectora y como persona, porque al final, este espacio siempre nació desde el amor por las historias.

Y creo que, después de tantos meses sintiéndome desconectada, por fin estoy encontrando nuevamente el camino de vuelta a ellas.